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La cápsula interna: un pasillo de muchas conexiones

hace 1 día
7 min de lectura

Actualizado: hace 13 horas

Callejón estrecho de piedra, utilizado como metáfora de la concentración de fibras en la cápsula interna.

En Urriés, un pueblo de la provincia de Zaragoza, hay un callejón de apenas 42 centímetros en su punto más estrecho. Dos paredes de piedra tan juntas que hay que pasar de lado, casi rozando con los hombros, y una franja de luz al fondo. Si por ese hueco tuviera que pasar toda la gente de una plaza llena, iría en fila, uno detrás de otro, apretados. Un obstáculo allí podría complicar el paso a mucha gente a la vez.

En nuestro cerebro existe un pasillo que recuerda a ese callejón: la cápsula interna. Por ella pasan muchas de las conexiones que comunican la corteza con estructuras profundas, el tronco del encéfalo y la médula. No transporta toda la información del cerebro, pero concentra vías importantes en muy poco espacio. Eso ayuda a entender por qué algunas lesiones pequeñas pueden causar una debilidad importante en el lado contrario del cuerpo. Vamos a recorrerla.

Dónde está

La cápsula interna es una lámina de sustancia blanca, es decir, de axones, no de cuerpos neuronales. Está en lo profundo del encéfalo, encajada entre el tálamo y el núcleo caudado por dentro y el núcleo lenticular (putamen y globo pálido) por fuera.

En un corte horizontal, sus brazos anterior y posterior y la rodilla dibujan una «V» tumbada, parecida a un bumerán. Para describirla completa se distinguen cinco porciones [7]:

  • Brazo anterior: entre la cabeza del caudado y el núcleo lenticular.

  • Rodilla: la unión de ambos brazos.

  • Brazo posterior: entre el tálamo y el núcleo lenticular.

  • Porción retrolenticular: por detrás del núcleo lenticular.

  • Porción sublenticular: por debajo del núcleo lenticular.

Por encima, estas fibras se abren en abanico en la corona radiada para alcanzar sus orígenes o destinos corticales. Por debajo, muchas continúan hacia el tronco del encéfalo, y las corticoespinales llegan a la médula. Otras conectan con el tálamo u otras estructuras profundas: no todas recorren el mismo trayecto. [7]

Qué pasa por ella

La cápsula reúne vías de proyección que conectan la corteza con otras estructuras del sistema nervioso. Entre ellas encontramos:

  • Vía corticoespinal: la gran vía del movimiento voluntario, que viaja por el brazo posterior hacia la médula.

  • Vía corticobulbar o corticonuclear: participa en el control de los movimientos de la cara, la deglución y el habla. Los esquemas clásicos la sitúan en la rodilla, pero su distribución capsular es más compleja e incluye el brazo posterior. [7,8]

  • Fibras talamocorticales: conectan el tálamo con la corteza. Algunas transmiten información sensitiva; otras participan en circuitos motores y cognitivos. [7]

  • Fibras corticopontinas: llevan información desde la corteza hasta núcleos del puente, que la transmiten al cerebelo.

  • Radiaciones ópticas: discurren por la porción retrolenticular y también, en parte, por la sublenticular.

  • Radiaciones auditivas: pasan principalmente por la porción sublenticular. [7]

Por eso decimos que es un cuello de botella, nuestro callejón: concentra una cantidad enorme de fibras en muy poco espacio, como la plaza entera intentando pasar por ese hueco de piedra.

Por qué una lesión pequeña da tanta clínica

En la corteza, las representaciones de la cara, el brazo y la pierna ocupan regiones distintas. Al descender por la cápsula interna, sus fibras quedan mucho más próximas, aunque conservan cierta organización. Por eso una lesión relativamente pequeña puede afectar a varias de esas funciones a la vez, en el lado contrario del cuerpo. El patrón concreto depende de qué fibras estén afectadas. [7]

La cápsula recibe sangre de pequeñas arterias profundas, entre ellas las lenticuloestriadas de la cerebral media y la coroidea anterior; también contribuyen ramas de la cerebral anterior. La hipertensión y la diabetes aumentan el riesgo de enfermedad de estos vasos. Su oclusión puede producir un infarto subcortical pequeño. Muchos de estos infartos se relacionan con enfermedad de pequeño vaso, pero el mecanismo debe estudiarse en cada persona. Una laguna es una pequeña cavidad residual que puede quedar después; no es sinónimo de infarto agudo. La rotura de una arteria profunda puede causar una hemorragia que afecte a esta región. [6,7,9]

Algunos cuadros clásicos que pueden aparecer por una lesión capsular son los siguientes. También pueden originarse en otras localizaciones, por lo que los síntomas orientan, pero no sustituyen a la exploración ni a la neuroimagen. [1,9]

  • Hemiparesia motora pura: debilidad de un lado del cuerpo que puede afectar a la cara, el brazo y la pierna, sin pérdida sensitiva asociada. No exige que las tres regiones estén afectadas por igual. [1,9]

  • Ictus sensitivo-motor: cuando la lesión alcanza también las fibras sensitivas o el tálamo vecino.

  • Hemiparesia atáxica: debilidad combinada con torpeza o falta de coordinación del mismo lado.

  • Síndrome de alarma capsular: episodios repetidos y parecidos de debilidad y, a veces, alteración de la sensibilidad de un lado del cuerpo. Se asocia a un riesgo elevado de ictus en las horas o días siguientes y requiere atención urgente. [2,9]

Ante una pérdida brusca de fuerza, una desviación de la boca o una dificultad repentina para hablar, llama al 112, aunque los síntomas desaparezcan. No hay que esperar a que el episodio se repita. [12]

Lo que importa en clínica: localización y conexiones

Una idea que me parece clave: no basta con medir el tamaño de la lesión; también importa qué vías afecta. En un estudio de 50 personas con ictus crónico, Zhu y colaboradores encontraron que el solapamiento de la lesión con la vía corticoespinal se asociaba al déficit motor del miembro superior mejor que el volumen de la lesión por sí solo. [3] Eso ayuda a explicar por qué una lesión pequeña puede tener consecuencias importantes. Pero describir el déficit en una muestra no permite predecir con certeza la recuperación futura de una persona.

La función de la vía corticoespinal es una pieza relevante de modelos de pronóstico del miembro superior como PREP2. Este algoritmo utiliza la fuerza de abducción del hombro y extensión de los dedos, la edad, la gravedad del ictus y, cuando corresponde, los potenciales evocados motores obtenidos con estimulación magnética transcraneal. Las medidas se toman en la primera semana para estimar la función del miembro superior a los tres meses. [4,5]

Estas estimaciones tienen incertidumbre: las validaciones recientes muestran que su precisión varía entre grupos y contextos clínicos, con más dificultades en las categorías intermedias. Debe interpretarse junto con la valoración completa y la evolución de la persona. [10,11]

Individuo, entorno y tarea

Saber leer «infarto lacunar en el brazo posterior de la cápsula interna izquierda» en un informe nos ayuda a plantear qué explorar: por ejemplo, la fuerza y el control del lado derecho. También hay que valorar sensibilidad, comunicación y cognición según el caso. El informe orienta, pero no permite dar por conservadas esas funciones ni nos dice por sí solo cómo se moverá esa persona en su vida diaria. [9]

Dos personas con la misma lesión pueden tener una evolución muy distinta según su edad, su condición física, su motivación, su apoyo familiar, su casa o las tareas que quieren recuperar. La neuroanatomía nos da el mapa; el movimiento sale de la interacción entre la persona, su entorno y lo que necesita hacer.

Para cerrar

La cápsula interna es un buen ejemplo de que, en el sistema nervioso, el tamaño no lo es todo. Como aquel callejón, concentra muchas vías en un espacio reducido: por eso algunas lesiones pequeñas pueden tener consecuencias importantes. Conocer su organización nos ayuda a interpretar los informes, a plantear qué debemos explorar y a explicar a las familias por qué «algo tan pequeño» puede cambiar tanto las cosas. Pero no permite anticipar por sí sola toda la evolución de una persona.

¿Y vosotros? ¿Os fijáis en la localización de la lesión cuando leéis un informe de neuroimagen?

Este texto tiene una finalidad divulgativa y educativa. No sustituye una evaluación clínica individual ni el consejo médico.

Bibliografía

  1. Fisher CM. Lacunar strokes and infarcts: a review. Neurology. 1982;32(8):871-6. doi:10.1212/WNL.32.8.871

  2. Donnan GA, O'Malley HM, Quang L, Hurley S, Bladin PF. The capsular warning syndrome: pathogenesis and clinical features. Neurology. 1993;43(5):957-62. doi:10.1212/WNL.43.5.957

  3. Zhu LL, Lindenberg R, Alexander MP, Schlaug G. Lesion load of the corticospinal tract predicts motor impairment in chronic stroke. Stroke. 2010;41(5):910-5. doi:10.1161/STROKEAHA.109.577023

  4. Stinear CM, Barber PA, Smale PR, Coxon JP, Fleming MK, Byblow WD. Functional potential in chronic stroke patients depends on corticospinal tract integrity. Brain. 2007;130(Pt 1):170-80. doi:10.1093/brain/awl333

  5. Stinear CM, Byblow WD, Ackerley SJ, Smith MC, Borges VM, Barber PA. PREP2: a biomarker-based algorithm for predicting upper limb function after stroke. Ann Clin Transl Neurol. 2017;4(11):811-20. doi:10.1002/acn3.488

  6. Wardlaw JM, Smith EE, Biessels GJ, Cordonnier C, Fazekas F, Frayne R, et al. Neuroimaging standards for research into small vessel disease and its contribution to ageing and neurodegeneration. Lancet Neurol. 2013;12(8):822-38. doi:10.1016/S1474-4422(13)70124-8

  7. Emos MC, Khan Suheb MZ, Agarwal S. Neuroanatomy, Internal Capsule. En: StatPearls [Internet]. Actualización: 5 de junio de 2023. Referencia

  8. Yim SH, Kim JH, Han ZA, Jeon S, Cho JH, Kim GS, Choi SA, Lee JH. Distribution of the corticobulbar tract in the internal capsule. J Neurol Sci. 2013;334(1–2):63–68. doi:10.1016/j.jns.2013.07.015

  9. Wardlaw JM, Chabriat H, de Leeuw FE, Debette S, Dichgans M, Doubal F, et al. European stroke organisation (ESO) guideline on cerebral small vessel disease, part 2, lacunar ischaemic stroke. Eur Stroke J. 2024;9(1):5–68. doi:10.1177/23969873231219416

  10. Millot S, Daghsen L, Checkouri T, Wittwer A, Valabregue R, Galanaud D, Lamy JC, Rosso C. Prediction of Upper Limb Motor Recovery by the PREP2 Algorithm in a Nonselected Population: External Validation and Influence of Cognitive Syndromes. Neurorehabil Neural Repair. 2024;38(10):764–774. doi:10.1177/15459683241270056

  11. Jordan H, Norrie O, Stinear CM. The Accuracy of the PREP2 Prediction Tool for Upper Limb Outcomes After Stroke as Part of Routine Clinical Care. Neurorehabil Neural Repair. 2026;40(3):235–245. doi:10.1177/15459683251412283

  12. Sociedad Española de Neurología. Qué hacer ante la sospecha de ictus. Referencia

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