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Modalidades en reclutamiento muscular.

Actualizado: 2 jun

 



A partir del minuto 37 y 30 segundos se hace un resumen del contenido de esta entrada

 

De forma práctica y clínica, en la fundación aisse distinguimos entre varias opciones de lo que nosotras llamamos modalidades de reclutamiento. Es importante señalar, para empezar, que vamos a partir de un modelo teórico que pretende simplificar la complejidad del sistema nervioso con fines divulgativos, usando el principio de anidamiento para establecer niveles crecientes de complejidad estructural y funcional. Pero, como siempre, cuidado al pensar que este resumen es suficiente para entender toda la complejidad del reclutamiento muscular:


Reflejo:

Por ejemplo, el reflejo miotático de estiramiento [RME], en el que se produce una facilitación del tono muscular en respuesta a estímulos de estiramiento del vientre del músculo, registrados por los husos neuromusculares. Este tipo de respuestas reflejas depende de arcos simples que se establecen en la médula y que, en los modelos más sencillos, solo requerirían de la participación de una neurona aferente (situada en el ganglio de raíz posterior de cada nivel medular) y la motoneurona alfa (en el asta anterior medular) . En realidad, implican también a interneuronas propiomedulares que contribuyen a hacer más completa la respuesta (por ejemplo, facilitando la contracción de musculatura sinergista, en el caso del RME), pero siempre de forma local y sin la participación de numerosos niveles medulares. Resumiendo mucho: con un receptor, una neurona sensitiva (su dendrita al receptor, su axón a la motoneurona), una motoneurona espinal o nuclear (II motoneurona) y un músculo (conectado mediante la placa motora al axón de la motoneurona) tenemos los ingredientes necesarios para generar un reflejo.


Reflejo complejo:

Similar al anterior, la diferencia básica es que implica a varios niveles medulares, por lo que las respuestas son más elaboradas y pueden consistir, por ejemplo, en el movimiento de un miembro superior completo o coordinación bilateral. El ejemplo que se suele poner es la respuesta de retirada de la mano cuando nos pinchamos o tocamos algo que está muy caliente. Resumiendo: cogemos varios reflejos del apartado anterior, colocamos unos puentes entre ellos (interneuronas medulares) y comunicamos músculos que dependen de varios niveles medulares para que respondan de forma coordinada y secuencial a un estímulo (me pincho el dedo pero responde hasta la musculatura de la escápula, no solo la que corresponde al nivel sensitivo medular por el que ha entrado la información tactil).


Automatismo:

En este caso, la respuesta puede depender no solo de varios niveles medulares, sino también contar con la participación de estructuras troncoencefálicas (núcleos sensitivos y motores de los nervios craneales, por ejemplo), tanto en la aferencia como en la respuesta. Por tanto, la contracción resultante puede afectar a un hemicuerpo, a la cabeza, contar con la regulación de sentidos como la visión o el vestibular. Por ejemplo, las respuestas de seguimiento visual o las componentes básicas de locomoción entrarían dentro de este tipo de reclutamiento; las reacciones vasculares o la ventilación también son un buen ejemplo de automatismo, aunque vegetativo (en esta entrada nos centramos en sistema locomotor). Y, por supuesto, el equilibrio y sus sistemas proactivo y reactivo están conformados a partir de automatismos, como ladrillos fundamentales, así como la mayor parte de las funciones fisiológicas que son automáticas (no requieren de control del Yo) y nos mantienen vivos.


No podemos continuar sin resaltar que, hasta ahora, no hemos hablado en ningún momento de estructuras cerebrales (nos hemos quedado en el tronco-encéfalo). Al final, como siempre decimos en la fundación, el reclutamiento muscular y el movimiento son mucho anteriores en la evolución a la aparición de nuestro cerebro humano, por lo que no es de extrañar que existan modalidades de reclutamiento que sean relativamente independientes (en un sistema no hay nada que sea independiente) del cerebro. Sin embargo, a partir de aquí, la cosa cambia:


Automatización:

Necesita aprendizaje previo (entrenamiento, repetición), en ocasiones con alta activación de la corteza cerbral al inicio. Se trata de tareas que requieren activaciones intensas en zonas subcorticales [como cerebelo o ganglios basales] en el proceso de automatización, de forma que las activaciones en la corteza cerebral van disminuyendo conforme se adquiere la maestría en la tarea y disminuye la sensibilidad a la ejecución de doble tarea, por lo que se liberan recursos atencionales y el desarrollo del movimiento es menos dependiente del mantenimiento de la atención. En definitiva: gracias a la automatización podemos empezar a hacer sin pensar cosas que, al principio, eran muy difíciles; pero que conforme las vamos aprendiendo nos facilitan poder estar pendientes de otra cosa sin que caiga el rendimiento de la tarea. Por ejemplo, la automatización que más nos gusta en la fundación aisse es la marcha humana, con toda su riqueza, variabilidad y condicionantes sociales y culturales. Así, un adulto que aprendió en su infancia a caminar puede ir por la calle, normalmente, sin mirarse los pies, charlando a la vez con una amiga que lo acompaña, mirando los árboles del parque o pensando en la lista de la compra. Todo eso sin caminar peor mientras lo hace. El interés evolutivo de la automatización radica precisamente en eso, poder hacer varias cosas a la vez sin que los errores aumenten o liberar al Yo para que pueda estar en otras cosas que no sean el control consciente del reclutamiento muscular (por ejemplo, el de los miembros inferiores mientras camino). Sin embargo, la automatización es eficaz mientras no haya cambios importantes en las condiciones previstas, es decir, mientras no pase nada nuevo. En el momento en el que se produce este cambio y hay alguna novedad, el Yo tiene que volver a tomar el control consciente de la automatización y llevar la atención a su ejecución, por lo que disminuye la tolerancia a la doble tarea. Por ejemplo, podemos ir caminando tranquilamente charlando con un amigo sin pensarlo por una calle conocida, pero si llegamos a una obra y tenemos que cruzar por un tablón estrecho, posiblemente tengamos que poner nuestra atención en el patrón de marcha y habrá momentos en los que dejemos de charlar y estemos totalmente pendientes de nuestras piernas (incluso mirándolas) para no caernos por el borde de la tabla.

Esta relación entre la automatización y la volición da para una telenovela: las dos se necesitan y son inseparables, por ejemplo en las fases iniciales del aprendizaje, en las que el Yo tiene que monitorizar el desarrollo del reclutamiento; o a la hora de arrancar o parar el propio automatismo o adaptarlo a nuevas condiciones (como en el ejemplo del tablón). Sin embargo, un exceso de control del Yo (atención explícita) sobre la automatización consolidada (una vez aprendida) disminuye su rendimiento (por ejemplo, a muchas personas les pasa que pronuncian peor las palabras o tienen que estar más concentradas en el discurso cuando están hablando en público o tienen miedo de decir algo inapropiado en un entorno al que no están acostumbradas).


Volitivo / neocinética:

Altamente dependiente de la activación de las cortezas cerebrales (sobre todo frontales y parietales), es característico de las fases iniciales del aprendizaje motor (automatización) y se caracteriza por su alta sensibilidad a la doble tarea, es decir, para conseguir rendimientos adecuados tenemos que dedicar todos nuestros recursos atencionales al desarrollo de la tarea, tenemos que estar muy pendientes de lo que estamos haciendo. Por ejemplo, podemos imaginar a una persona diestra intentando enhebrar una aguja con la mano izquierda.

Conforme se va avanzando en el aprendizaje motor [automatización], las activaciones se van hacia atrás y abajo, priorizando la actividad en ganglios basales y cerebelo, por ejemplo. Así, la volición permite adaptarse a tareas nuevas y entornos cambiantes, así como iniciar el aprendizaje de nuevas automatizaciones en el adulto, pero tiene el problema de que mientras utilizas esta modalidad de reclutamiento cualquier distracción hará caer el rendimiento en la tarea, aumentando los errores. Por ejemplo, cuando alguien está aprendiendo a conducir, en las primeras clases prácticas, necesita estar más concentrado en la tarea, usar estrategias de memoria explícita (por ejemplo, memorizar los pasos: primero el cinturón de seguridad, luego los espejos, después la llave...) y cualquier intento de doble tarea, hasta mantener una conversación con el copiloto o incluso escuchar la radio, puede suponer un intenso esfuerzo cognitivo y motor.


Como curiosidad, desde hace unos años, ha aumentado el interés en profundizar en la diferencia entre volición / voluntad (hasta hace poco, los términos volitivo y voluntario eran prácticamente sinónimos):


*Volitivo:

Hace énfasis en la activación de estructuras cerebrales que han sido fuertemente relacionadas con el control del Yo consciente sobre el reclutamiento (por ejemplo, cortezas prefrontales, motoras primarias o premotoras). Es un pre - requisito para que se produzca la modalidad voluntaria. Por poner un ejemplo, sería el componente de la voluntad que, en este momento histórico, podríamos ver en las pruebas de neuroimagen funcional, como una tractografía o una RMNf en la que comprobamos la activación de M1 y la integridad y activación del tracto córtico - espinal cuando la persona ejecuta un reclutamiento muscular bajo demanda.


*Voluntario:

Es un término mucho más abstracto y complejo, en el que se enfatizan el papel del Yo como ejecutor y entidad que es consciente de controlar los reclutamientos. Para entender un poco este concepto, tenemos que partir del hecho de que todavía se conocen muy pocos mecanismos explicativos del Yo, por lo que decimos que es algo emergente (en definitiva, que experimentamos de forma subjetiva, que sabemos que existe como fenómeno, pero que también sabemos que no es solamente la suma de la actividad en distintas partes del sistema nervioso, de forma individual). Por tanto, para hablar de esta entidad misteriosa hemos decidido partirla en sub - unidades que siguen siendo misteriosas, pero un poquito menos: las llamadas Qualias. Por ejemplo, una de las que se han descrito es la experiencia del self - agency, es decir, la certeza que tiene el Yo consciente de ser el responsable del movimiento de una parte del cuerpo después de haber querido moverla. Esta certeza de agencia depende, resumiendo mucho, de la concordancia entre la predicción de feedback sensitivo antes del reclutamiento (anterolimentación o feed - forward, desde zonas frontales a parietales) y el feedback real una vez se está ejecutando la orden (desde zonas parietales a frontales). Si no hay concordancia entre estas dos componentes (no ocurre lo que yo esperaba que ocurriese cuando muevo la mano, por ejemplo), la persona puede tener la certeza de que esa parte del cuerpo se está moviendo sola, a pesar de que las activaciones motoras (M1, córtico - espinal, EMG...) sean normales.


Esta aclaración parece un poco metafísica y abstracta (todo lo relacionado con el Yo y la consciencia lo es), pero está siendo objeto de un interesante debate en el ámbito de los trastornos funcionales del movimiento [FMDs], en los que se puede observar activación de las estructuras que determinan la modalidad volitiva sin que exista conciencia de agencia (lo que llamamos antes self-agency, voluntariedad) por parte de la persona. De hecho, en las entradas sobre hipótesis de neurofisiología de los trastornos funcionales del movimiento profundizamos mucho más en las posibles redes funcionales que se han identificado como generadoras de estos signos tan interesantes.


En la fundación aisse utilizamos esta nomenclatura para hablar de modalidades de reclutamiento y creemos que es muy interesante para facilitar el análisis y evaluación de las capacidades motoras de las personas diagnosticadas de patología neurológica, entendiendo los signos resultantes de la lesión y la potencialidad para trabajar objetivos concretos y adaptados.



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